Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.
Jorge Luis Borges
Creo que nunca me cansaré de leer, para muchas cosas soy selectiva pero las palabras me seducen y me prostituyen, leo de todo, a todo momento: bueno, malo, viejo, nuevo, comido por las trazas, con olor a imprenta , desde mi feedly, en los blogs…no tengo límites.
Recuerdo perfectamente mi primer libro, caratula dura, amarilla, editora rusa: Las aventuras de Denis, aún lo conservo, no tengo el elefante, los globos y el niño de la portada por que eran 6 años y una hermana pequeña. El último aún no lo he terminado es de Ciro Bianchi Ross, que facilidad para mostrar miles de Cubas y a la vez una sola.
Solo tengo ciertas reservas hacia la poesía, no sé por qué, aunque un amigo escritor me ha demostrado, sin rimas y cual batalla campal: que la poesía es mítica, única y la alineación perfecta de las redes neuronales. Este amigo me mostró que Borges es más que una biblioteca y otras cosas.
Me gustan la Feria del Libro de La Habana, en la Cabaña, al atardecer, entre colas de personas y filas de libros. Aunque los restaurantes ocupan miles de adoquines y el olor a carne asada irrumpe las presentaciones de los libros, las ferias aún potencian la cultura. Este año bolcheviques, zaristas, y neorusos tomarán la Cabaña, veremos como termina el intercambio, tal vez recupere la portada de mi primer libro, o tal vez una historia “moderna” sobre la Rusia de Mendeléiev con euros y sin camaradas.